Ética en la Magia del Amor
- Ally Pyx

- 8 abr
- 5 Min. de lectura
La magia del amor es un tema complicado.
Es una de las formas más populares de brujería, porque viene de una necesidad universal.
Sabemos sobre pociones y hechizos de amor; amarres y agua de calzón si tú también eres de algún lugar de Latinoamérica. Hemos visto historias advirtiéndonos que todos estos trucos no crean amor real, sino una ilusión de él. Y aún así lo intentamos.
Prendemos nuestras velas y rezamos nuestras plegarias, esperando que nuestra alma gemela, nuestra "flama", venga a nosotros. O deseamos que la persona a la que convertimos en el objeto de nuestros deseos finalmente nos vea como queremos. ¿Pero cuáles son las implicaciones de estas prácticas? Y, ¿es eso todo lo que nos puede ofrecer la magia del amor?

Creo que hay validez en el enfoque tradicional.
Por tanto tiempo, las mujeres y las personas percibidas como tal, han usado este tipo de brujería para protegerse a sí mismas. En situaciones en las que la sociedad les quitó sus derechos y les asignó el rol de cuidadoras. Esto crea una cultura que las ve como menos valiosas y sumisas, y en donde no estar en relaciones románticas es visto como un fracaso.
No es una sorpresa que estos ambientes lleven hacia matrimonios y uniones abusivas: Relaciones íntimas que refuerzan sistemas de opresión en un nivel personal. Porque cuando el abuso es normalizado en la forma en la que interactuamos con las personas que amamos, es más difícil para nostros el reconocer la explotación institucional.
Así que cuando el mundo físico está organizado para trabajar en tu contra, la forma natural de pelear contra ello es el mundo espiritual. Hay muchas historias de mujeres marginadas usando hechizos de endulzamiento para tranquilizar a una pareja abusiva. Amarres para calmar a un infiel. Pociones de pasión para prevenir que el esposo les abandone a ellas y a sus hijos.

Y aunque pueda sonar fácil decir: ¿Por qué no lo dejaste?" o "amiga, date cuenta". ¿Quiénes somos para juzgar la forma en la que alguien sobrevive a la opresión e injusticia? Particularmente en lo que concierne a dinámicas tan arraigadas en nuestra educación, nuestras culturas y nuestras instituciones. Al punto en el que cuestionar estas estructuras ni siquiera es una opción para la mayoría, porque estas transgresiones no son registradas como tal en primer lugar.
Es por eso que creo que es importante cuestionar esta versión de la magia del amor. Porque aunque hay validez en usar este tipo de brujería como protección, también hay lugar para tener una conversación de ética una vez que estamos conscientes de estos sistemas. Especialmente si genuinamente creemos en el poder de las prácticas espirituales.
En su núcleo, este lado de la magia del amor se enfoca en doblegar la voluntad de alguien más. Y aquí es donde entra la conversación sobre el consentimiento. Mi forma de verlo, es que si realmente creo que mis hechizos y rituales van a funcionar, necesito abordarlos de la misma forma en la que lo hago con cualquier otra interacción en el mundo físico.

Si me gusta alguien, haré cosas para llamar su atención. Ya sea rituales de glamour para derrochar atracción, que pueden ir desde ropa y maquillaje, hasta hechizos elaborados para brillar. O también puede ser conectando con la otra persona a través de intereses en común y similitudes.
Sin embargo, si en mis intento por crear un lazo me doy cuenta de que la otra persona no está interesada o, peor, que me está tratando mal de cualquier forma: Minimizándome, burlándose de mí o esperando más de mí de lo que están dispuestos a darme. Entonces eso se transforma en una situación que no me interesa abordar. Mi reacción no sería poner algo en su comida para forzarles a que yo les guste, porque ya decidieron que no les agrado mucho y que lo que están dispuestos a ofrecerme no es lo que quiero.
Pero si lo hago, si hago un hechizo de amor en esa persona, yo sabría que sólo estoy creando una ilusión que va a requerir que yo realice trabajo extra para aferrarme a alguien que no ve nada especial en mí. Y para mí, eso me daría un chingo de vergüenza, porque estaría consciente de que la relación no es orgánica ni honesta.

También pienso en cómo me sentiría si me lo estuvieran haciendo a mí. Si descubro que alguien que no me gusta está realizando magia de amor en mí, que pusieron sus fluidos corporales en mi comida sin mi consentimiento, sólo para obligarme a someterme a su voluntad para estar en una relación sexual y romántica con ellos. Pensaría que son raros y tendríamos pleito, porque, ¿quién chingados les dio el derecho?
Y no estoy diciendo que un hechizo de amor de este tipo está en el mismo nivel que físicamente drogar a alguien y atacarle. Estoy diciendo que alguien a quien no le importan los límites espirituales y la autonomía, es alguien que muy seguramente no me respetaría en otros niveles. Incluyendo romántica, emocional, económica, y sí, sexualmente. Y no creo que esa sea una buena base para construir una relación íntima.

El amor es una de las fuerzas espirituales más robustas que hacen que la existencia valga la pena. Lo necesitamos para prosperar y ser felices. Y aunque no compro la falacia de que no podemos amar a otras persona hasta que nos amemos a nosotros mismos, creo que mientras más sanamos y trabajamos en nuestro amor propio, nuestras relaciones de cada tipo se harán más saludables.
Porque cuando sé mi valor, es más fácil para mí darme cuenta cuando me han engañado para arrastrarme a una relación abusiva. Cuando desarrollo autoconsciencia, es más fácil estar consciente de mis alrededores. Y cuando me amo a mí misma, es más fácil aceptar un tipo de amor que es puro y bondadoso, un amor que no me hará rogar por él, un amor que es mutuo y cementado en la comunicación y el respeto.

La magia del amor puede ser liberadora cuando está enraizada en el consentimiento y reciprocidad, cuando nuestros lazos con otras personas no dependen de amarrar a una pareja reacia a nuestro lado. Y el punto de analizar la ética de la magia del amor no es para avergonzar a nadie que participe en estos rituales que influencian la voluntad, sino para prestar atención a la forma en la que abordamos las relaciones. Y para estar conscientes de las implicaciones de nuestras acciones al considerar cómo éstas afectan a otros y a nosotros mismos.
Y si te quieres llevar algo sobre el tema de magia del amor ética, me gustaría que fuera la idea de que mereces un amor que se sienta seguro. Un amor que te emocione y no tenga miedo de proclamar tu valor a gritos. Un amor que te traiga comodidad, que se sienta cálido en tu corazón, que te motive a crecer y convertirte en la persona en la que quieres ser. Mereces que te amen completamente, sin sacrificar tu auto-respeto e integridad, sin violencia ni resistencia, sin silenciar las partes hermosas de quien eres.
Porque más que una infatuación borracha, mereces un amor que esté consciente y sobrio, que quiera quedarse a tu lado una vez que el hechizo se disipe.

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